1

Nuestra Señora de Belén

Entreplanta 1

«Y sucedió que, mientras estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su Hijo primogénito; lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento».Lc 2, 6-7
«Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, no, la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel».Mt 2, 6

Esta advocación tiene su origen en Belén, en Tierra Santa, cuando la Inmaculada Virgen María y su castísimo esposo, el Virginal San José, buscaban un lugar donde pudiera nacer el Hijo de Dios, Jesucristo, nuestro Señor y Salvador, y no encontraban alojamiento.

María es Madre de Dios y, por voluntad de Cristo, Madre nuestra y dispensadora de todas las gracias.

Así lo han recogido y enseñado muchos santos. Santa Teresa de Calcuta lo resumió de manera sencilla y luminosa:

«Sin María no hay Jesús».

O lo que es lo mismo:

Sin la Virgen María (de quien el virginal José es esposo) no hay Señor Jesucristo realmente presente y vivo en la Sagrada Eucaristía.

En la Inmaculada Alojamientos deseamos ser el lugar donde encuentren sitio especialmente las familias que se abren en el Amor dando vida. Por ello, en las familias alegres, la estancia de los niños es gratuita.

2

Nuestra Señora del Carmen

Entreplanta 2

«Vive el Señor, Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá en estos años rocío ni lluvia, sino por mi palabra.»1 Reyes 17, 1

En el monte Carmelo, lugar sagrado del Antiguo Testamento, el profeta Elías se enfrentó al pecado de la idolatría (adorar o dar culto a algo o alguien en lugar de Dios), pidiendo al Señor una larga sequía.

Dios había enviado a Elías para corregir a su pueblo. En el corazón y en los labios del profeta ardía el celo por el culto al Dios verdadero, y por el poder de su oración, el cielo permaneció cerrado durante tres años y medio.

Tres años y medio después, cuando su pueblo se había arrepentido, Elías invocó nuevamente a Dios, postrado en oración con fervor, para que la lluvia volviera.

Después mandó a su criado que mirase hacia el mar. Este subió y miró, pero no vio nada. Elías le ordenó volver hasta siete veces. Y a la séptima, el criado dijo:

«Se divisa una nubecilla, pequeña como la palma de la mano de un hombre, que sube del mar».1 Reyes 18, 44

Fue entonces cuando la pequeña nubecilla apareció, signo del fin del castigo y anuncio de la lluvia fecunda.

«Y en brevísimo tiempo, el cielo se cubrió de nubes, sopló el viento y cayó una gran lluvia».1 Reyes 18, 44

La interpretación de la Sagrada Escritura, según el Magisterio de la Iglesia, reconoce en esa nubecilla la presencia de la Virgen María, humilde y pura, Esposa del Espíritu Santo y portadora de toda Gracia de Dios.

Siglos después, unos ermitaños inspirados en Elías se retiraron al Carmelo, dedicados a la oración, la mortificación y las buenas obras, glorificando en Cristo a la Virgen, Madre de Dios. Así nació la Orden del Carmen, que veneró a María como Flor del Carmelo, Madre y Reina del monte santo.

En el siglo XIII, la Virgen se apareció a San Simón Stock, superior general de los carmelitas, y le entregó el Escapulario del Carmen, como signo de protección y consagración a su Corazón maternal, con esta promesa:

«Quien muera con este escapulario no sufrirá el fuego eterno.»

Desde entonces, la Virgen del Carmen es invocada como Madre de Gracia, Estrella del Mar y auxilio en la vida y en la hora de la muerte, pues nos conduce a Cristo crucificado y resucitado y, en perfecta comunión con el Hijo, nos lleva al Padre.

3

Nuestra Señora del Rocío

1A

La advocación de Nuestra Señora del Rocío nace en el entorno natural de las marismas de Doñana, en Almonte (Huelva), donde la Virgen fue hallada, según la tradición, en el siglo XIII. Su nombre evoca el rocío, esa lluvia suave y silenciosa, símbolo en la Biblia del descenso de la gracia divina sobre la tierra sedienta.

«Caiga como la lluvia mi enseñanza, destile mi palabra como el rocío, como llovizna sobre la hierba, como aguacero sobre el césped.»Deuteronomio 32, 2
«Seré como el rocío para Israel: florecerá como el lirio, echará raíces como los cedros del Líbano.»Oseas 14, 6

Así, el rocío es figura del Espíritu Santo, que desciende calladamente para renovar la vida. María, llena del Espíritu, es vista como Madre del Rocío, Puerta de la Gracia.

«Como bajan la lluvia y la nieve del cielo y no vuelven allá sin empapar la tierra, sin fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que cumplirá mi deseo y llevará a cabo mi encargo.»Isaías 55, 10-11

Nuestra Señora del Rocío es invocada como Madre del Amor, Rocío de la Mañana, consuelo del caminante y Puerta de la Gracia.

Ella es la tierra bendita y fecunda donde el Verbo se hizo Carne, y que, como rocío suave, por ser Esposa del Espíritu Santo, alivia la sed del alma, guiando al pueblo oculta en su Divino Hijo Jesucristo, en unión inseparable con Dios Padre.

4

Nuestra Señora de la Merced

1B

Patrona de los cautivos y símbolo de libertad en Cristo

La advocación de Nuestra Señora de la Merced —también conocida como Virgen de la Misericordia— surge en el siglo XIII, en un tiempo de profundas tensiones entre cristianos y musulmanes en la península ibérica. Muchos cristianos eran capturados y esclavizados. En este contexto histórico, la Virgen María interviene de manera especial.

El 1 de agosto de 1218, la Santísima Virgen se apareció por separado a tres personas: al rey Jaime I de Aragón, a San Pedro Nolasco y a San Raimundo de Peñafort. A cada uno les pidió fundar una orden religiosa dedicada a la redención de los cautivos cristianos. Así nació la Orden de la Bienaventurada Virgen María de la Merced para la redención de los cautivos, conocida como los mercedarios.

La espiritualidad de esta advocación está centrada en la misericordia, la libertad y la entrega total, incluso dando la vida por los demás si fuera necesario. Los mercedarios hacían un cuarto voto especial: ofrecerse como rehenes si hacía falta para liberar a los cautivos.

Versículos que iluminan esta advocación

«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar la Buena Noticia a los pobres. Me ha enviado a proclamar la libertad a los cautivos…»Lucas 4, 18
«Así como el Hijo del Hombre no vino a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos.»Mateo 20, 28
«Proclamad libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel.»Isaías 61, 1

Nuestra Señora de la Merced representa la misericordia activa de Dios, que, a través de la Virgen María, Madre de Dios, se convierte en madre de los oprimidos, consuelo de los prisioneros y esperanza de los que sufren. Ella siendo esclava por Amor es imagen Perfecta de Cristo Redentor, que no duda en rescatar al hombre cautivo del pecado, ofreciéndole la verdadera libertad: la libertad de los hijos de Dios (Romanos 8, 21).

5

Nuestra Señora del Rosario

2A

La advocación de Nuestra Señora del Rosario se remonta al siglo XIII, cuando la Virgen María, Madre de Dios, se apareció a Santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de Predicadores (dominicos), para entregarle el Santo Rosario como arma espiritual para la conversión de los herejes y la renovación de la fe del pueblo cristiano. Ella le enseñó a rezar el Santo Rosario como contemplación de los misterios de la vida, muerte y resurrección de su Hijo, Jesucristo.

La devoción se consolidó especialmente después de la batalla de Lepanto (1571), donde los cristianos, ante una amenaza otomana (musulmana), vencieron contra todo pronóstico. El Papa San Pío V atribuyó la victoria a la intercesión de la Virgen invocada por el rezo del Rosario, y estableció el 7 de octubre como la fiesta de Nuestra Señora del Rosario.

El milagro de Empel (Flandes, 1585)

Durante la guerra de los Ochenta Años, en 1585, los soldados españoles del tercio de Flandes estaban sitiados por el ejército holandés en la isla de Empel, en los Países Bajos. Las tropas se encontraban atrapadas en terrenos inundados y con frío extremo, sin posibilidades de escapar ni de ganar la batalla.

La situación era desesperada: los soldados estaban rodeados por el agua y el hielo, y la derrota parecía inminente. Los soldados rezaron fervientemente el Santo Rosario, pidiendo la intercesión de la Virgen María.

Durante la noche, el agua de los canales se congeló milagrosamente, creando un terreno firme que permitió a los soldados organizarse y lanzar un contraataque inesperado. Gracias a este fenómeno, conocido como el «Milagro de Empel», los españoles lograron salvarse y vencer a sus enemigos, atribuyendo la victoria a la intercesión milagrosa de Nuestra Señora del Rosario.

Este hecho convirtió a la Virgen del Rosario en Patrona de la Armada Española, y se celebra cada año el 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción, conmemorando la protección divina y la fuerza de la oración del Rosario.

Desde entonces, esta advocación se ha extendido por todo el mundo como una de las más poderosas expresiones del amor mariano: la Virgen como Madre y Maestra de oración, que por medio del Espíritu divino del que es Esposa, lleva a su Hijo Jesucristo, Verdadero Dios e Hijo del Padre.

El Santo Rosario es un compendio de los misterios de la Santísima Trinidad recogidos fundamentalmente del Evangelio.

«El que me sigue no caminará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.»Juan 8, 12
«María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.»Lucas 2, 19
«Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Luego dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.»Juan 19, 26-27
«Apareció en el cielo una gran señal: una Mujer vestida del sol… y el dragón fue derrotado.»Apocalipsis 12, 1-9

Nuestra Señora del Rosario es invocada como Madre del Evangelio vivo, Maestra de oración y Reina de la paz. A través de la contemplación de los misterios del Rosario, la Virgen oculta en el Corazón de Cristo, intercede por la salvación del mundo. En su Inmaculado Corazón brilla la luz de la victoria del amor sobre el mal, de la cruz sobre el pecado, y de la resurrección sobre la muerte.

6

Nuestra Señora del Pilar

2B

La advocación de Nuestra Señora del Pilar es una de las más antiguas de la cristiandad, y según la tradición, es también la primera aparición mariana de la historia.

La historia se remonta al año 40 d.C., cuando la Virgen María, aún viva en carne y hueso en Jerusalén, se apareció milagrosamente en Zaragoza (Hispania) al apóstol Santiago el Mayor, que evangelizaba la región con poco éxito. La Virgen se le presentó sobre un pilar de jaspe, acompañada por ángeles, y le animó con estas palabras:

«Este lugar permanecerá hasta el fin de los tiempos para que se obre en Él por mi intercesión la maravilla del poder de Dios.»TRADICIÓN RECOGIDA POR LOS FIELES

Por mandato de la Virgen, Santiago construyó allí una pequeña capilla en su honor. Con el paso de los siglos, en ese lugar se edificó la Basílica del Pilar, uno de los mayores centros de peregrinación mariana del mundo.

La Virgen del Pilar es patrona de la Hispanidad y de la Guardia Civil. Su fiesta se celebra el 12 de octubre, día que coincide con el Día de la Hispanidad.

Aunque la aparición del Pilar no está narrada en la Biblia la figura de la Virgen María como «pilar» sí tiene profunda raíz bíblica.

María, pilar de fe y modelo de fortaleza

«Feliz la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá.»Lucas 1, 45
«María guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón.»Lucas 2, 19

El pilar como presencia de Dios, símbolo de firmeza y mediadora de Gracia

«La sabiduría ha edificado su casa, ha tallado sus siete columnas.»Proverbios 9, 1
«A ti, como columna de la Iglesia, te daré las llaves del Reino de los cielos.»Mateo 16, 18-19
«El que venza, lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí.»Apocalipsis 3, 12

La Madre de Dios, consoladora en la misión apostólica

«Todos ellos perseveraban unánimes en la oración, junto con María, la madre de Jesús.»Hechos 1, 14

Nuestra Señora del Pilar es invocada como Madre del consuelo, columna firme de fe y estrella de la evangelización. Ella, que se apareció viva a Santiago el Mayor para sostenerlo en la misión, sigue siendo presencia maternal en el camino del apóstol, sosteniendo a quienes anuncian en fidelidad el Evangelio.

En su Pilar descansa la Iglesia, firme en la fe, confiando en su intercesión, por el Espíritu de su Hijo Divino, nuestro Señor Jesucristo.

«Bienaventurado el vientre que te llevó.» «Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.»Lc 11, 27-28

VIRGEN DEL PILAR

Podría llamarnos la atención la respuesta de nuestro Señor Jesucristo ante aquella mujer que levantando la voz de entre el gentío exclamó «Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron» (Lc 11, 27-28).

Pero es que la grandeza de la Virgen María proviene de su Humildad y no al revés.

La Madre de Dios ha sido glorificada por encima de todos, haciéndose esclava por amor al Señor, permitiendo que en Ella se hiciese la Voluntad del Padre.

«Llevaron el arca de Dios y la colocaron en medio de la tienda que David le había preparado; ofreció David holocaustos y sacrificios pacíficos ante Yahvé. Cuando acabó David de ofrecer los holocaustos y los sacrificios pacíficos, bendijo al pueblo en nombre de Yahvé.»2 Samuel 6, 17-18
«Llevaron el Arca de Dios y la colocaron en el centro de la tienda que David le había preparado. Ofrecieron holocaustos y sacrificios de comunión en presencia de Dios. Cuando David acabó de ofrecerlos, bendijo al pueblo en nombre del Señor.»

La Virgen María, Arca de la Nueva Alianza, es colocada en el centro de la Tienda. Es decir, está oculta en Dios, y en Ella hemos de ofrecer holocaustos y sacrificios de comunión al Señor.

En el día del Pilar celebramos la aparición real de Santísima Virgen del Pilar al apóstol Santiago pidiéndole que se le construyese una iglesia, con el Altar alrededor de su Pilar.

La Virgen del Pilar prometió que permanecería en ese sitio hasta el fin de los tiempos «para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio»

Te rogamos Señor «que tu Santa Madre Señor interceda por nosotros». «Redentor nuestro, tú que hiciste de la inmaculada Virgen María tabernáculo purísimo de tu presencia y sagrario del Espíritu Santo, haz también de nosotros templos de tu Espíritu».

Ant: Dichosa eres, Santa Virgen María: de ti salió el Sol de justicia, Cristo, nuestro Señor.

Fe de erratas Virgen del Pilar

Aunque la aparición del Pilar no está narrada en la Biblia la figura de la Virgen María como «pilar» sí tiene profunda raíz bíblica.

La Virgen del Pilar es patrona de la Hispanidad y de la Guardia Civil. Su fiesta se celebra el 12 de octubre, día que coincide con el Día de la Hispanidad.

Celebramos hoy el día en que la Santísima Virgen del Pilar se apareció al apóstol Santiago pidiéndole que se le construyese una iglesia, con el Altar alrededor de su Pilar. Y prometió que «permanecerá este sitio hasta el fin de los tiempos para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio».

La Virgen del Pilar prometió que permanecería en ese sitio hasta el fin de los tiempos «para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio».

7

Nuestra Señora de Lourdes

3A

La advocación de Nuestra Señora de Lourdes se origina en las apariciones de la Virgen María a Santa Bernardita Soubirous, una humilde joven campesina de 14 años, en la gruta de Massabielle, en Lourdes (Francia), en el año 1858.

Entre el 11 de febrero y el 16 de julio, la Virgen se apareció 18 veces. En la aparición del 25 de marzo, la Señora se reveló diciendo:

«Yo soy la Inmaculada Concepción.»

Este título confirmó solemnemente el dogma de la Inmaculada Concepción, proclamado por el Papa Pío IX en 1854: que María fue concebida sin pecado original por gracia especial de Dios, en previsión de los méritos de Cristo.

Durante las apariciones, la Virgen pidió oración, penitencia por los pecadores y la construcción de una capilla. En una de ellas, brotó de la tierra una fuente de agua, que desde entonces ha sido signo de sanación física y espiritual para miles de peregrinos de todo el mundo.

La Inmaculada Concepción — Plenitud de Gracia

«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»Lucas 1, 28
«Dios eligió a los santos y sin mancha en su presencia, por amor.»Efesios 1, 4

La Virgen, fuente de agua viva, signo de sanación espiritual y corporal por medio del Espíritu de su Divino Hijo Jesucristo

«El que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás.»Juan 4, 14
«Había allí un estanque… donde yacía una multitud de enfermos.»Juan 5, 2-3
«¡Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación!»Isaías 12, 3

La Humildad de la Virgen María — Magníficat

«Derribó a los poderosos de sus tronos y exaltó a los humildes.»Lucas 1, 52
«Dios ha mirado la humillación de su esclava.»Lucas 1, 48

Nuestra Señora de Lourdes es invocada como Madre de los enfermos, consuelo de los humildes y fuente de esperanza. En la gruta de Massabielle, se revela como la Inmaculada Concepción (pues es llena del Espíritu Santo desde toda la eternidad), y llama a sus hijos a la oración y penitencia para ir al cielo sin necesidad de purificación.

La fuente que brota bajo sus pies es signo de Cristo, el Agua Viva, que sana el alma y el cuerpo, y abre el corazón a la gracia de Dios.

8

Nuestra Señora de Guadalupe

3B

«¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre?»

La Iglesia reconoce en Nuestra Señora de Guadalupe (México, 1531) una de las manifestaciones marianas más luminosas de la historia. Aunque el dogma de la Inmaculada Concepción sería proclamado siglos después (1854), en este acontecimiento se anticipa, de modo providencial, la plenitud de pureza de la Virgen María.

Así, la Mujer entre las mujeres, Inmaculada —antes, durante y después del parto—, llena de gracia, es desde toda la eternidad Madre del Dios vivo.

La tradición narra cómo, en diciembre de 1531, la Virgen María se aparece en el cerro del Tepeyac al indígena Juan Diego, recientemente convertido, cuando se dirigía a recibir instrucción cristiana.

Se presenta como la Madre del verdadero Dios, por quien vivimos, nos movemos y existimos, y le pide que acuda al obispo para solicitar la construcción de un templo donde manifestar su amor, su compasión y su auxilio para todos, pues Ella es templo vivo de la Santísima Trinidad.

Juan Diego obedece, pero el obispo, Juan de Zumárraga, con prudencia, le pide una señal. Al regresar al Tepeyac, la Virgen le promete concedérsela.

Sin embargo, la misión se ve interrumpida por la grave enfermedad de su tío, Juan Bernardino.

Angustiado, Juan Diego intenta evitar el camino donde había recibido la misión, pues busca un sacerdote que prepare cristianamente a su tío moribundo.

Entonces, la Virgen de Guadalupe sale a su encuentro y, disipando su temor, le dice:

«¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre?»

Estas palabras evocan el momento en que nuestro Señor Jesucristo, desde la cruz, entrega a su Madre al discípulo amado —y en él, a todos nosotros—:

«Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Luego dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio.Jn 19, 26-27

También resuena en ellas una invitación a la confianza:

«Que nada te aflija ni te perturbe.»

En sintonía con:

«No se turbe vuestro corazón ni se acobarde.»Jn 14, 27

Y continúa:

«Me habéis oído decir: "Me voy y vuelvo a vuestro lado." Es necesario que el mundo comprenda que yo amo al Padre, y que, como el Padre me ha ordenado, así actúo yo.»Jn 14, 27-31a

La Virgen le dice también:

«¿No estás bajo mi sombra y resguardo?»

Lo cual recuerda el anuncio del Arcángel Gabriel:

«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios.»Lc 1, 35

Y añade:

«¿No soy yo la fuente de tu alegría?»

En consonancia con el saludo del ángel:

«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»Lc 1, 28

Después, la Virgen le asegura que su tío ha sanado y le manda recoger flores como señal para llevarlas al obispo, en un tiempo en que no florecían.

Así, Juan Diego encuentra rosas de Castilla en pleno invierno; las recoge en su tilma y las presenta ante el obispo. Al desplegar el manto, queda milagrosamente impresa en él la imagen de la Virgen.

El obispo reconoce la acción de Dios y ordena edificar el templo. Ese mismo día se confirma la curación del tío, a quien la Virgen revela el nombre con que desea ser venerada: Santa María de Guadalupe, cuyo significado se ha interpretado tradicionalmente como «la que aplasta la serpiente».

Esto remite al Protoevangelio:

«Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y su linaje: él te aplastará la cabeza mientras tú le acechas el talón.»Gn 3, 15
9

Nuestra Señora de la Almudena

4A

La advocación de Nuestra Señora de la Almudena, patrona de Madrid, hunde sus raíces en los primeros siglos del cristianismo en la Península. Según la tradición, la imagen de la Virgen fue traída a Mayrit (Madrid) por cristianos procedentes de Toledo, posiblemente en el siglo VII, en tiempos de la expansión visigoda.

Ante la invasión musulmana (año 711), los cristianos, para preservar la imagen de toda profanación, la ocultaron dentro de la muralla de la ciudad, emparedándola junto a una lámpara encendida, evocando así la lamparilla que arde continuamente junto al Sagrario, signo de la presencia real de la Sagrada Eucaristía, de la cual es Madre la Virgen María.

Con el paso de los siglos se perdió su recuerdo, y la ciudad permaneció bajo dominio musulmán.

En 1085, tras la reconquista de Madrid por el rey Alfonso VI, los cristianos, movidos por la fe, organizaron procesiones y oraciones pidiendo a la Virgen que manifestara el lugar donde se hallaba la imagen escondida. Según la tradición, un tramo de la muralla se desplomó milagrosamente, apareciendo la imagen de la Virgen intacta, con la lámpara aún encendida.

Desde entonces fue venerada como Santa María de la Almudena, nombre que deriva del árabe al-mudayna, «la ciudadela» o «recinto fortificado», indicando el lugar donde había permanecido custodiada.

«Torre fuerte es el nombre del Señor.»Proverbios 18, 10
«Paloma mía, que estás en las grietas de la roca, en los escondrijos de escarpados parajes…»Cantar 2, 14
«Tu cuello es como la torre de David, edificada para armería; de ella cuelgan mil escudos…»Cantar de los Cantares 4, 4

Desde la fe católica, la advocación de la Almudena expresa:

  • la presencia silenciosa y fiel de María en medio de la historia de salvación;
  • la custodia maternal de la fe también en tiempos de persecución;
  • y la certeza de que Dios no abandona a su pueblo, aunque parezca oculto.
«Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús.»Lucas 1, 31

La Esposa del Espíritu Santo, la Virgen María, escondida en el muro, simboliza a la Iglesia perseverante, humilde y paciente, que reaparece cuando permitimos que nazca el Niño Dios en nuestro corazón.

«Perseveraban unánimes en la oración… con María.»Hechos 1, 14
«Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.»Colosenses 3, 3

Por ello, Madrid la venera como su Madre y Reina, confiándole su historia, su presente y su futuro.

10

Nuestra Señora de la Macarena

4B

Nuestra Señora de la Macarena, venerada en Sevilla, representa a la Virgen Dolorosa, con el corazón traspasado por siete puñales, símbolo de los siete dolores que sufrió junto a su Hijo Jesús, aunque en sí la imagen no los lleve representados.

Los siete dolores

Primer dolor: la profecía de Simeón

«Simeón los bendijo y dijo a María su madre: He aquí, este niño está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para señal que será contradicha.»Lc 2, 34-35

Segundo dolor: la huida a Egipto

«Y se levantó de noche, tomó al niño y a su madre, y se fue a Egipto; y estuvo allí hasta la muerte de Herodes.»Mt 2, 14-15

Tercer dolor: la pérdida del Niño en el templo

«Y cuando le vieron, se maravillaron; y su madre le dijo: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te buscábamos con angustia.»Lc 2, 48

Cuarto dolor: el encuentro con Jesús camino del Calvario

«Y tomaron a Jesús y él cargaba con su cruz, y subía al lugar llamado Calvario.»Lc 23, 26 · Mc 15, 21

Quinto dolor: la crucifixión

«Junto a la cruz de Jesús estaba su madre.»Jn 19, 25

Sexto dolor: la bajada de la Cruz

«Cuando bajaron a Jesús de la cruz, su madre lo recibió en sus brazos.»Lc 23, 52-54 · Mt 27, 57-59

Séptimo dolor: el entierro del Señor

«Y lo sepultaron allí, y María Magdalena y la otra María miraban dónde lo ponían.»Mt 27, 61

Cada puñal evoca el Amor de la Virgen María, que, por medio del Divino Espíritu, participa en la obra de la Redención del Padre, oculta en el Hijo.

Historia de la imagen de la Virgen Macarena

La imagen de la Virgen de la Esperanza Macarena atravesó horas de oscuridad en los primeros años de la Segunda República Española, cuando la violencia anticlerical se extendía con la quema de templos y conventos, también en Sevilla.

Ante el peligro, un humilde sacristán se convirtió en custodio providencial de la Madre. La tomó y la llevó a su casa, donde la ocultó bajo unas sábanas, como si de un cuerpo vivo se tratara, velando en silencio aquel misterio escondido.

Más tarde, durante la noche, guiado por la valentía del Espíritu Santo, la llevó al Cementerio de San Fernando y, haciéndose pasar por marmolista, logró depositarla en la sepultura de Joselito el Gallo.

Joselito era aquel gran devoto de la Virgen, a la que había regalado cinco esmeraldas, conocidas como «mariquillas», como signo de amor filial.

Así, la Madre quedó oculta en la oscuridad de un sepulcro, como una llama escondida que no se apaga, preservada del odio republicano y guardada en el silencio de las almas fervorosas.

Durante dos meses permaneció allí, protegida, como si la misma historia repitiese que la Luz, aunque velada, lejos de ser vencida, arde gloriosa.

Este episodio histórico resalta que María permanece firme en medio del peligro, como protección y esperanza de los fieles, y nos recuerda que su corazón, traspasado por los dolores, es refugio seguro y mediación ante Dios.

La Macarena invita a los cristianos a contemplar el dolor con fe, a permanecer fieles en la adversidad y a ofrecer los sufrimientos en Cristo al Padre, por la redención de las almas.

Su festividad se celebra el 18 de diciembre, y en la Semana Santa sevillana, su procesión expresa la unión del dolor de María con la Pasión de Cristo, mostrando un amor que no se apaga ante la adversidad.

Subrayando así:

1) La virtud de la esperanza cristiana

«Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que, por su gran misericordia, nos ha hecho renacer para una esperanza viva por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos.»1 Pe 1, 3

2) La fortaleza en el sufrimiento

«Todo lo puedo en Aquel que me fortalece.»Flp 4, 13

3) La confianza total en la voluntad de Dios

«Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.»Lc 22, 42
11

Nuestra Señora de Covadonga

5A

La historia da fe de que, a comienzos del siglo VIII, tras la invasión musulmana de la península, un pequeño grupo de cristianos encabezados por don Pelayo se refugió en las montañas asturianas. En una cueva: Covadonga, «cueva de la Señora» (ya se veneraba una imagen de la Virgen María). Allí, los cristianos se encomendaron a Ella, confiando no en sus fuerzas, sino en la intercesión de la Madre de Dios.

En el año 722 tuvo lugar la batalla de Covadonga, considerada el inicio de la Reconquista. Desde la fe, no se entiende solo como una victoria militar humana, sino como un signo de la protección maternal de María, que sostuvo a un pueblo pequeño y aparentemente vencido, recordándole que Dios no abandona a quienes confían en Él.

La Virgen de Covadonga es venerada como Madre, Protectora y Reina de Asturias. Su imagen, pequeña y humilde, colocada en la cueva sobre la fuente que brota de la roca, habla de una fe que nace en la pobreza de espíritu y se sostiene en la confianza en Dios. La Virgen María aparece aquí como la Nueva Arca de la Alianza, refugio en tiempos de prueba y estrella que guía en la oscuridad.

El santuario, desarrollado a lo largo de los siglos, se convirtió en lugar de oración, acción de gracias y peregrinación.

La devoción a la «Santina», como la llama el pueblo asturiano, expresa una espiritualidad profundamente mariana: la Virgen María conduce siempre a Cristo, sosteniendo a la Iglesia cuando ésta se reconoce débil.

Pues como dice San Pablo:

«Por eso me complazco en medio de mis debilidades, de los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo, porque cuando soy débil, entonces soy fuerte».2 Corintios 12, 10

Y también:

«Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Sin embargo, hicieron bien en compartir conmigo en la tribulación».Flp 4, 13-14

En lenguaje cristiano, sentirse débil no significa únicamente experimentar la propia fragilidad, sino que, por la gracia divina, esta se nos hace visible en la oración, para que, siendo purificados por el Espíritu Santo (del que la Virgen María es Esposa), por medio de los sufrimientos de Cristo, seamos colmados de la gloria del Padre.

La fiesta de Nuestra Señora de Covadonga se celebra el 8 de septiembre, recordando que, incluso en los momentos más oscuros de la historia, Dios abre un comienzo nuevo a través de quienes confían en la Madre de Gracia, la Virgen María.

12

Nuestra Señora de Fátima

5B

La advocación de Nuestra Señora de Fátima nace del encuentro entre la Virgen María, portadora de la gloria del Cielo, y la pequeñez humana, en un tiempo marcado por el sufrimiento y la guerra, fruto de la pérdida del sentido de Dios.

En 1917, en la aldea de Fátima, la Virgen María se apareció a tres niños pastores —Lucía dos Santos, prima de los hermanos Francisco Marto y Jacinta Marto— entre los días 13 de mayo y 13 de octubre, en la Cova da Iria.

Desde la fe de la Iglesia, estas apariciones se entienden como una llamada materna y urgente a la conversión, mediante la oración y la penitencia, de la que brota la paz de Cristo para la salvación de las almas.

La Virgen María se presenta como Madre de Dios y Madre nuestra, solícita en conducirnos, por medio de su divino Hijo, nuestro Señor Jesucristo, hacia Dios Padre.

Invita a rezar el Santo Rosario todos los días, a ofrecer sacrificios por los pecadores y a hacer reparación por los pecados que ofenden a Dios.

El corazón de todos los mensajes de la Virgen es claramente evangélico: estamos llamados a reconocer con humildad nuestro pecado de impiedad, para que, siendo dóciles al Espíritu Santo, podamos ser configurados con Cristo y, en Él, divinizados por su gracia, permaneciendo en sagrada comunión con Dios Uno y Trino, de quien dependemos absolutamente.

Uno de los signos más fuertes que confirman el origen sobrenatural de los acontecimientos es el llamado «milagro del sol», ocurrido el 13 de octubre de 1917, presenciado por decenas de miles de personas. Desde la fe, este signo asombroso confirma la verdad del mensaje y fortalece la esperanza del pueblo creyente.

El Inmaculado Corazón de María ocupa un lugar central en esta advocación. La Virgen promete que, al final, su Corazón Inmaculado triunfará, no como victoria humana, sino como manifestación de la misericordia de Dios, que vence al pecado, raíz de todo mal.

De ahí que seamos llamados a la consagración al Inmaculado Corazón de María, como camino de pertenencia total a Dios, y a que la Iglesia ruegue su intercesión maternal para que, ocultos en su Corazón, permanezcamos en el de Cristo.

Esta consagración se sostiene mediante la oración y el ayuno, vividos como medios de conversión y reparación.

«Oren mucho y hagan sacrificios por los pecadores. Son muchas las almas que van al infierno porque no hay quien rece por ellas».La Virgen a los pastorcillos
«Convertíos, porque el Reino de los cielos está cerca».Mt 4, 17

Núcleo del mensaje de Fátima: conversión del corazón.

«Esta clase de demonios no se expulsa sino con oración y ayuno».Mt 17, 21

Núcleo del mensaje de Fátima: reparación.

«Orad sin cesar».1 Ts 5, 17

La Virgen insiste en la oración diaria, especialmente el Santo Rosario.

«Si no hacéis penitencia, todos pereceréis igualmente».Lc 13, 3

Llamada evangélica a la conversión y reparación del pecado.

Nuestra Señora de Fátima no añade nada nuevo al Evangelio, sino que actualiza la Buena Noticia para un mundo herido por el pecado: recuerda que la historia no está abandonada al azar, que Dios actúa y que la oración confiada en el Espíritu de Cristo conlleva la conversión; es decir, es la fuerza real que transforma los corazones.

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Nuestra Señora de Loreto

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La advocación de Nuestra Señora de Loreto está vinculada a la Santa Casa de Nazaret, lugar donde, según la tradición de la Iglesia, vivieron Jesús Niño, la Virgen María y san José, y donde tuvo lugar el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios.

Esta casa es venerada como memoria viva del «sí» de María, donde comenzó la salvación del mundo tras el anuncio del ángel del Señor a la Santísima Virgen:

«Hágase en mí según tu palabra».Lc 1, 38

Según la tradición, esta casa fue milagrosamente trasladada de Nazaret a Loreto (Italia) en el siglo XIII, convirtiéndose en uno de los grandes centros de peregrinación mariana de la Iglesia.

Allí se convirtió en centro de oración y de peregrinación especialmente desde el siglo XIII, siendo reconocida y venerada por la Iglesia.

Desde la fe, Nuestra Señora de Loreto es contemplada como Madre del Verbo Encarnado, y su casa como símbolo del hogar donde el Hijo de Dios hecho hombre se hace realmente presente:

«Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros».Jn 1, 14

Loreto recuerda que la vida cristiana nace en lo sencillo: en una casa, en la obediencia de María y en la presencia silenciosa de Dios en lo cotidiano.

«María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón».Lc 2, 19

En 1920, el Papa Benedicto XV proclamó a la Virgen de Loreto como Patrona de los aviadores.

La razón espiritual es simbólica: la Virgen es contemplada como la que «lleva en su seno» al Hijo de Dios (que toma su carne y su sangre de Aquella en la que se formó) y lo presenta al mundo, del mismo modo elevando al hombre al cielo.

De ahí que los aviadores que corren riesgo, como signo de confianza, se encomienden a su protección.

La Virgen de Loreto es invocada como Protectora de los hogares, de las familias y de quienes viajan, recordando que todo camino cristiano se realiza bajo la custodia de María, que conduce siempre a Cristo.

La Santa Casa es también signo de la Iglesia como «hogar de Dios entre los hombres», donde el Verbo sigue habitando por la gracia:

«He aquí la morada de Dios entre los hombres».Ap 21, 3

La fiesta de Nuestra Señora de Loreto se celebra el 10 de diciembre, y su mensaje central es la invitación a vivir como María: en humildad, silencio, fe y total disponibilidad a la voluntad de Dios.

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Nuestra Señora de la Victoria

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La advocación de Nuestra Señora de la Victoria hunde sus raíces en la fe de la Iglesia, que reconoce en María a la Auxiliadora del pueblo cristiano en la historia de la salvación, especialmente en los momentos de lucha, tribulación y necesidad de auxilio divino.

En este sentido, la vida cristiana se entiende siempre como un combate espiritual, pues estamos llamados a velar: es decir, a adorar a Dios Trinidad.

«Sed sobrios y velad. Vuestro adversario, el diablo, como león rugiente, ronda buscando a quién devorar. Resistidle firmes en la fe».1 Pe 5, 8-9

Combate espiritual en la Sagrada Escritura

«Poneos las armas de Dios, para poder resistir las asechanzas del diablo, porque nuestra lucha no es contra hombres de carne y hueso, sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo de tinieblas, contra los espíritus malignos del aire».Ef 6, 11-12
«Pero en todo esto vencemos de sobra gracias a aquel que nos ha amado».Rm 8, 37
«Esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe».1 Jn 5, 4

Origen histórico de la Virgen de la Victoria en Málaga

Málaga fue conquistada a los musulmanes en el año 1487 por los Reyes Católicos, tras un largo asedio.

Según la tradición, durante la campaña militar, el rey Fernando el Católico llevaba consigo una pequeña imagen de la Virgen María, a la que se encomendaba especialmente para la victoria de sus tropas.

Tras la toma de la ciudad, la imagen fue recibida como signo de gratitud por la victoria obtenida, y de ahí nace la advocación de Nuestra Señora de la Victoria.

Santuario y devoción

  • La imagen se convirtió en la Patrona de Málaga.
  • Se le construyó el Santuario de la Victoria, donde se venera hasta hoy.
  • Es una devoción muy arraigada en la ciudad, especialmente en momentos de dificultad histórica.

Sentido espiritual de la advocación

Bajo esta advocación, la Virgen María es invocada como Madre que acompaña al pueblo de Dios en sus combates espirituales y batallas.

Por tanto, no solo como signo de una victoria humana sobre el adversario, sino como manifestación de que el mal no tiene la última palabra y de que es Dios quien conduce la historia hacia su plenitud.

En distintas tradiciones cristianas, el título de «Victoria» está unido a la acción de gracias de los fieles por la protección de la Virgen María en momentos decisivos, entendiendo toda victoria auténticamente cristiana como triunfo de la gracia sobre el pecado y de la Luz de Cristo sobre la oscuridad.

Así, la Virgen María es contemplada como Madre de la esperanza, que sostiene a la Iglesia en la perseverancia y conduce siempre a Cristo, verdadera victoria de Dios sobre el pecado y la muerte.

Desde la fe, la intercesión de la Virgen recuerda que el combate cristiano no es contra los hombres, sino contra el pecado, y que el creyente vence permaneciendo en Cristo, en la oración humilde y en la fidelidad al Evangelio.

La devoción a Nuestra Señora de la Victoria expresa así la certeza de que Dios actúa en la historia y guía a su pueblo hacia la salvación, especialmente cuando el hombre se reconoce débil y necesitado de gracia.

En resumen

«Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre. Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios».Jn 1, 12-13

Los santos por su docilidad al Espíritu Santo desarrollan una sensibilidad muy fina hacia la Sagrada Eucaristía y, en Ella, a la Madre de Dios, Esposa del Espíritu Santo, la Virgen María: Madre de la Sagrada Eucaristía.

San Luis Grignion dice de la Virgen María:

  1. «María es el camino más seguro, el más corto y el más perfecto para ir a Jesús».
  2. «A quien Dios quiere hacer muy santo, lo hace muy devoto de la Virgen María».
  3. «Cuando el Espíritu Santo encuentra a María en un alma, se siente atraído irresistiblemente hacia ella y en ella hace su morada».
  4. «María es para el alma como el oratorio del corazón, para hacer en él todas las oraciones a Dios».
  5. «¡María no es el centro, pero está en el centro!»